martes, 20 de febrero de 2018

Entrevista Rafael Aponte



“Tocar la flauta en una orquesta sinfónica es un regalo de la vida”: Rafael Aponte


Fotografía: Alejandra Zapata - Oficina de comunicación Utadeo

Rafael Aponte es un flautista colombiano, amante de la música tradicional y de la música erudita. Es Flauta Principal de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia y se presentará como solista en el concierto ‘Ecléctico’ el próximo jueves 22 de febrero en el Auditorio Fabio Lozano.

Aponte hizo sus primeros estudios en el Conservatorio de Música del Tolima y en la Universidad Nacional de Colombia. Posteriormente, tuvo contacto con la cultura europea al estudiar en la Universidad de Música de Bremen, Alemania y la Universidad de Música y Artes Representativas de Viena, en Austria.

En esta entrevista, el flautista confiesa que está enamorado del instrumento que interpreta y que su pasión por la música lo ha llevado a disfrutar y valorar distintos géneros. Aponte es un artista ‘Ecléctico’.

¿Cómo su experiencia musical aporta al carácter ‘Ecléctico’ del concierto?

Unir experiencias de distintas culturas aporta algo muy especial a la interpretación musical. Por un lado, me siento muy afortunado de mis raíces latinas y de haber tenido desde muy joven un contacto cercano con la música tradicional colombiana, gracias a que mi padre es compositor de este género.

Por otro lado, la formación académica de la música clásica también ha sido muy importante para mí y la he disfrutado bastante.

Entonces, esa suma de factores me ha ayudado a crecer como músico. Cada artista tiene su mundo interior y sus propias mezclas. Por ende, cada artista es único.


¿Qué vamos a encontrar en el concierto ‘Ecléctico’?

Estaré a cargo de la interpretación del Concierto para flauta de Lowell Liebermann, es un compositor norteamericano, relativamente joven, que nació en 1961. De hecho, como dato curioso, él nació un 22 de febrero, así que tendremos un concierto con su obra el día de su cumpleaños.

Este concierto para flauta fue estrenado en 1992, entonces es realmente una obra actual; hay canciones de The Beatles que son más viejas.

Esta obra me gusta mucho porque es joven, viva y muy bien escrita para la flauta. Los interpretes de este instrumento la disfrutamos muchísimo porque está llena de virtuosismo, de mucha vida y ritmo.

Yo diría que es un concierto chévere de tocar. Estoy seguro de que al público le va a encantar.

¿Qué es lo que más le gusta de la flauta como instrumento?

De tanto tocarla, uno termina enamorándose de ella. Es un instrumento muy cercano a la voz humana, pues la técnica que nosotros empleamos es muy similar a la del canto: el uso de los músculos, la respiración, la resonancia y la proyección.

Cuando se interpreta la flauta se tiene la sensación de estar cantando, entonces eso te da mucha libertad. Es increíblemente entretenido tocarla, estudiarla es realmente un hobbie.

Tener la oportunidad de tocar la flauta en una orquesta sinfónica es un regalo de la vida. Es increíble poder disfrutar ese repertorio tan especial y hacer parte de ello.

La flauta es el instrumento que está siempre en la mitad de la orquesta: estamos al frente del director, detrás de los violinistas y detrás de nosotros están los vientos. Así que podemos percibir todo ese colorido sinfónico.

Cada día que pasa me enamoro más de mi instrumento.


¿Cuál es su relación personal con la flauta?


Es una relación que inició hace mucho tiempo. Empecé su estudio desde muy temprana edad y hoy en día no me imagino haciendo algo diferente. Cada día tengo la oportunidad de tocarla y cuando paso un día sin hacerlo siento como si algo faltara.

También se trata de un sentimiento de gratitud porque yo vivo de este instrumento.

Me tocó la flauta y me sonó la flauta, entonces es una relación muy cercana. Uno se enamora de lo que hace.

Por: María Alejandra Navarrete
Oficina de Comunicación Utadeo


viernes, 25 de agosto de 2017

Cara y Sello. Entrevista Luis Eduardo Castellanos y Juan David Arias


Entrevista Cara y Sello

Luis Eduardo Castellanos es violonchelista. Lleva más de 40 años en la Sinfónica  y es uno de los músicos más antiguos de la Orquesta. Por su parte, Juan David Arias es flautista, ingresó en enero del 2017 y es el músico más reciente de la familia sinfónica.

                                                                                                                                             Foto: Karen Maldonado

Hoy conoceremos las dos caras de la moneda a través de sus visiones y experiencias.

La Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia agrupa más de 70 músicos. Cada uno da un aporte esencial desde su profesionalismo y su carácter para que esta importante entidad pueda ofrecer conciertos de la más alta calidad.

Se presentan aproximadamente 70 músicos por concierto, es decir 70 historias de vida más allá del traje formal de los eventos. Conocer quién está detrás de cada instrumento permite entender  cuál es el color que cada músico ofrece en su interpretación y conocer quiénes integran a esta querida y respetada entidad musical.

La Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia es una entidad que promueve la música y la formación musical, que conserva talentos y descubre jóvenes potenciales. Un lugar donde llegar y donde quedarse.

En esta oportunidad, en nuestra sección Cara y Sello, continuamos con nuestro propósito de acercarnos al mundo de los integrantes de la Orquesta, razón por la cual hablamos con Luis Eduardo Castellanos  y Juan David Arias, dos músicos que precisamente  viven la Orquesta desde diferentes perspectivas.

La forma como cada uno se convirtió en músico y llegó a la Orquesta es una historia de contrastes, no solo por la diferencia generacional sino también por sus historias de vida que amablemente comparten en esta entrevista que se acerca a su mundo, a sus recuerdos y cómo no, a sus consejos.

¿Cuándo supo que quería ser músico?

Luis Eduardo Castellanos: Soy el único músico de la familia, estudié en un conservatorio de Ibagué, Tolima, al cual ingresé a último momento, a los 12 años, sin saber que esto definiría el resto de mi vida. Tuve un gran profesor llamado Cuarto Testa, italiano, quien fue fundamental en mi proceso de crecimiento, me motivó desde el principio, lo que es muy importante porque es el mayor incentivo para seguir y lo que aparentemente era temporal se convirtió en un “quiero quedarme acá”, hasta que me hice músico.

Juan David Arias: Bueno, yo realmente desde muy pequeño estuve ligado a la música, puesto que mi mamá es cantante, entonces por aprendizaje, al verla cantar, comencé a acercarme a la música, fue mi primera interacción con ella.

¿Ella es cantante de qué?

Ella es cantante empírica, pero es súper afinada. No tiene ningún género definido, no es cantante lírica ni nada, simplemente canta música normal, música comercial, pero ese fue el ejemplo que tuve desde pequeño; verla cantar y así fue que comencé yo en la música.

¿Cómo llegó a su instrumento?

LEC: Como venía diciendo, yo era muy pequeño, no era muy alto ni corpulento, mi profesor Cuarto Testa me dijo que con esa contextura que tenía podría manejar algunos instrumentos que venían en medida más pequeña para la iniciación de los niños, me dijo que había un violonchelo que se podía recuperar y fue así que inicié.

JDA: Yo estudié en un colegio en Manizales que tenía banda musical de vientos. Mi mamá era profesora en ese colegio e inicialmente entré a estudiar ahí por mi mamá. Desde que entré tuve la inquietud hacia la banda, como era tan pequeño, estaba en tercero de primaria, no pude ingresar porque todos los instrumentos eran grandes para mí, ya cuando estuve un poco más grande, logré entrar.

Quería ser trompetista porque era un instrumento llamativo para mí, sin embargo, lo primero que me dieron al llegar a la banda fue una caña de oboe, no tuve mucho “feeling” con el instrumento porque ni siquiera sabía qué hacía, pero el destino me puso junto a los flautistas y así aprendí a conocer el instrumento. Cuando solicité el cambio de instrumento no había vacantes y casualmente había una persona que quería tocar saxofón, un saxofonista que quería tocar oboe y yo, el oboísta, quería tocar flauta, así fue que pude acercarme al instrumento por primera vez.

¿Cómo llegó a la Orquesta?

LEC: El objetivo en esa época era aspirar a tocar en la Orquesta Sinfónica porque la carrera como solista era muy complicada, yo pensaba en salir a estudiar a otra parte, fuera del país, pero justo en ese momento había una vacante para violonchelo en la Sinfónica, tenía 20 años entonces y mi profesor, con el que me había estado preparando durante las vacaciones, me preguntó si estaba interes ado y ya que nos habíamos estado preparando, le dije que sí y me vine para Bogotá, presenté el examen, ingresé y me quedé acá en la Orquesta.

JDA: Yo tuve algunas intervenciones en la orquesta mientras estudiaba;  estudié en Bogotá y alcancé a ser músico supernumerario en 2012 y 2013. La Orquesta abrió esa posibilidad gracias a una convocatoria, esa fue la primera vez que estuve con la Orquesta Sinfónica Nacional. Después me fui a vivir a Manizales de nuevo a tocar en la Sinfónica de Caldas. Estuve allí cuatro años y en cuanto me enteré de que habían abierto convocatoria para esta orquesta comencé a prepararme un montón, fue un proceso muy bonito y afortunadamente las cosas se dieron para poder ahora mismo ser parte de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia.


¿Qué es lo más difícil de ser parte de la Orquesta?

LEC: Creo que lo más difícil para uno como músico es no ser egocéntrico e idólatra, uno piensa más en función de uno mismo. Dadas esas razones, lo más complicado es perder la individualidad, pero a la vez conservarla, porque también es parte del temperamento del músico, es necesario para la profesión estar convencido de lo que haces, si no lo estás, es difícil convencer a otros y de eso se trata ser músico, ofrecer un discurso que es musical, con una intención muy fuerte para convencer a las personas que están escuchando.

JDA: Bueno, a nivel musical la exigencia es alta, digamos que el repertorio que exigen tiene una complejidad técnica y desde ese aspecto el hecho de mantenerte en forma es lo que siempre cuesta, es decir, debes estar de manera constante practicando con tu instrumento. Eso es lo más complejo.

¿Qué es lo más gratificante?

LEC: Hacer música. La respuesta del público cuando uno hace conciertos, y aquí en Colombia, donde hace falta una cultura musical más desarrollada, llegar a personas a través de giras o en diferentes escenarios como el Teatro Colón, el Julio Mario Santo Domingo, Auditorio Mario Laserna o el Auditorio Fabio Lozano, entre otros y ver su cara de asombro y felicidad, de sorpresa y entusiasmo es algo muy bueno para uno como músico, es satisfactorio. Vuelvo un poco a lo que decía antes, alimenta el ego y la vanidad.

JDA: Lo más gratificante lo vivo constantemente, llevo muy poco en la Orquesta, pero lo que he sentido en cada concierto me llena de mucha alegría. La orquesta es muy, muy buena y toca repertorios demasiado interesantes, como te digo, yo soy enamorado de la música, la posibilidad de tocar sinfonías semanalmente es lo que me llena de mayor felicidad.

¿Cuál sería su consejo para los músicos jóvenes que sueñan con ser parte de una orquesta?

                                            Foto: Karen Maldonado
LEC: Los muchachos que están estudiando música están abordando una profesión muy bonita, una profesión que es de verdad, sería bueno que muchas personas se interesaran, pero requiere disciplina y esto es lo más importante para alguien que comienza; la disciplina. Todas las profesiones requieren disciplina, pero la música es más exigente. Si no se tiene esa disciplina es muy difícil lograr algo importante, sin importar el talento que se tenga. Es que la música es como el canto, uno canta sin ser profesional, lo goza, lo disfruta, es algo que sale de uno, así mismo tiene que ser la música. Vivirla con naturalidad, con esa frescura que se tiene que vivir obviamente, repito, respaldado por el trabajo y la disciplina.

JDA: Bueno, realmente es posible, muchas veces se suele pensar que estar en una orquesta de primer nivel como la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia es algo lejano, pero es más una cuestión de convicción, de que sí se puede lograr. Obviamente, el camino no va a ser fácil, como todo en la vida, pero lo importante es que se mantengan constantes y tengan claro a dónde quieren llegar, si es el caso de pertenecer a la Orquesta Sinfónica Nacional, que lo tengan siempre claro. Hay que estar muy enfocado para lograr lo que quieres, como te digo, es un proceso difícil, complicado, pero no imposible, es como una manera cliché pero verídica:  si te esfuerzas, lo logras.



viernes, 10 de marzo de 2017

Entrevista Raúl García



¿CÓMO ES LA VIDA DE UN MÚSICO DE ORQUESTA 

FUERA DEL ESCENARIO?

RAÚL GARCÍA ABRIÓ LAS PUERTAS DE SU CASA PARA CONTARNOS


En mis comienzos escogí la viola porque me parecía un instrumento poco común. En nuestro país siempre las personas quieren tocar violín, clarinete o flauta, pero realmente la viola ha sido un instrumento que ha tenido pocos representantes en nuestro campo musical, entonces cuando me encontré con la viola en ese momento dije: ¡esto es lo que yo quiero! 

El sábado 11 de marzo a las cinco de la tarde, la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia presentará  el concierto gratuito “Madame Waltman”, donde Raúl García aparece como solista de viola interpretando una obra del compositor inglés, William Walton, bajo la dirección de la brasilera Debora Waldman.

Precisamente por ser el músico estrella de la semana, buscamos a García para que nos hablara sobre él y nos contara cómo vive un músico su vida cotidiana, más allá del traje formal y los aplausos.

Así que con cita previa llegamos una mañana al apartamento número 14 de un emblemático edificio del centro de Bogotá.  Tocamos a la puerta y Raúl nos abrió y saludó con esa mezcla de seriedad y amabilidad que lo caracteriza. Nos hizo pasar a la sala de su casa; una gran ventana con vista a la ciudad recibía el sol de la mañana.

Allí estaban muy acomodados sus dos gatos consentidos, el menos misterioso, Dalí, no quiso pasar desapercibido y junto con su amo, también posó para las cámaras. Escogió su refugio preferido; el estuche de terciopelo color violeta con olor a cuerdas y madera que guarda uno de los bienes más preciados de la casa: la viola.

A continuación compartimos el resultado de una charla amena y descomplicada con este manizalita, que nos permite conocer un poco sobre  la vida de un músico fuera del escenario:

Antes de entrar en otros temas, cuéntanos ¿Por qué hay que asistir este sábado al concierto?

R/ Es un tremendo plan para el fin de semana. Invito a los amantes de la música, melómanos y público en general para que pasen un buen rato escuchando la orquesta de todos los colombianos, y a mí como solista.

¿Qué es la música para Raúl?

R/ A medida que vas creciendo y teniendo cierta madurez la música va adquiriendo distintos significados; cuando era más pequeño, tal vez, era una actividad en la cual me divertía. No quiere decir que ahora no lo sienta así, pero lo hago de distintas formas. Lo que antes era para mí un asunto de diversión como ir a natación o practicar otro deporte, en este momento es una manera de expresarme a través de ella y de llegar a un público. 

¿Qué diferencia hay entre una viola y un violín?

R/ Mi instrumento se llama la viola, un instrumento con registro grave, es lo que se llama, el color del instrumento. Si tú comparas la familia de la cuerda, el violín, la viola, el violonchelo y el contrabajo, todos tienen una voz diferente. Así como tú tienes una voz más femenina y yo tengo una voz más gruesa, la viola podemos decir que tiene un tono más masculino.

¿Cuál fue el día en el que pensaste que podrías ser músico?

R/ En esta parte mis padres han sido un pilar importante en mi formación, mi padre en especial, siendo un melómano, un amante de la música y de las artes. Desde pequeño me llevaba a los conciertos, luego yo empecé a inspirarme poco a poco y de alguna manera él me fue encaminando para tener una carrera musical y hacer una vida de ello.  

¿A qué edad fue tu primer concierto?

R/ Fue a los 10 años. Recuerdo estar tocando una selección de piezas del libro Suzuki para viola, creo que fue en la Universidad de Caldas, Manizales.

¿Cuál ha sido tu mayor satisfacción?

R/ Ha cambiado con el tiempo. En este momento siento que mi mayor satisfacción es poder realizar una labor pedagógica, llegar a mis estudiantes y poder transmitirles conocimiento, sentirme pleno al saber que ellos van a hacer una carrera exitosa. Por otra parte, la satisfacción de poder hacer diferentes cosas en el campo musical, como por ejemplo: hacer música de cámara, tocar como solista y ser parte de una orquesta sinfónica.

¿Qué es música de cámara?

R/ Es básicamente cuando se reúne un grupo de instrumentistas para interpretar una pieza musical. Generalmente el formato es reducido y combina la participación de distintos instrumentos.
  
¿Qué ha sido lo más difícil en tu carrera?

R/ Yo quiero siempre pensar que en mi vida no hay sacrificios, todo lo que hago lo disfruto y lo trato de hacer plenamente con convicción y seguridad, ya que de ello también depende mi crecimiento como músico y como persona. Entonces, siempre trato de hacer lo que hago con el mayor de los gustos, obviamente hay que esforzarse al máximo para mantenerse en forma musicalmente, hay que estudiar toda la vida, es una carrera donde no paras de estudiar, donde todos los días aprendes , no sólo cuando prácticas, sino también te nutres de tus colegas, de tus estudiantes; y todas esas cosas combinadas te llenan de satisfacción y te hacen ver tu carrera, no como un sacrificio, sino por lo contrario, como algo muy positivo, un universo de aprendizaje.

¿Has tenido alguna prueba difícil que quieras contar?

R/ Indudablemente cuando se toman audiciones existe el miedo al fracaso, que no es solo de músicos, sino de todo profesional. Ir a una entrevista de trabajo y que no te acepten;  ir a una audición y que te digan que no avanzaste. Personalmente estuve en muchas audiciones que terminaron con éxito y otras que no, pero es parte del trabajo y de la vida misma.

¿Cuál es tu mayor sueño como músico?

R/ Pienso más en proyectos a corto plazo y al sumar estos proyectos se logra algo más grande. Llegar por ejemplo a una posición ahora en la orquesta como la que tengo de principal de violas, es de alguna manera la culminación de muchos proyectos pequeños.

¿Cuál es tu compositor favorito?

R/ Yo diría que mi compositor favorito es Wolfgang Amadeus Mozart, ¿por qué? porque era un genio, pero uno de estos que no son nada pedantes. Un genio gracioso, juguetón, alguien que podía componer una pieza al mismo tiempo de estar realizando otra actividad.

¿Cuál fue el mejor concierto que has dado?

R / Es una pregunta difícil, porque siempre siento que faltó algo. Siempre siento que no es suficiente. Más bien cuando escucho a otros artistas de otros géneros musicales me siento pleno escuchándolos a ellos. ¿Cómo quién? Me encanta Arturo Sandoval, Paquito Rivera, Michael Camilo, todos esos grandes.

¿Cuál es la exigencia que se tiene al tocar un instrumento?

R/ A medida que entrenas o practicas con tu instrumento también los músculos se van cansando, tienes que tener en consideración que si vienes practicando con el instrumento desde los 8 o 9 años pues de alguna manera hay músculos que están ya muy cansados, que tienden a fatigarse. Llega un punto donde  llegas a pensar qué hacer, entonces recurres a ayudas.

Algunas personas del campo musical, de la orquesta o de otras partes, recurren a masajes relajantes para los músculos; otras e inclusive yo, tenemos a alguien que nos entrena.  Hacemos estiramiento y trabajo de cardio, porque si tú piensas “tengo que tocar un concierto en donde debo estar parado 45 minutos”, entonces de alguna manera tengo que tener el cuerpo preparado para esa actividad física.

¿Cada cuánto entrenas?

R/ Yo lo hago tres veces por semana, a veces menos por las actividades que tengo.

Tú eres más de gatos que de perros ¿Por qué?

R/ De hecho me encantan los perros, pero le he descubierto un amor a los gatos muy especial, Diana mi pareja, es amante de los gatos y a mí siempre me han gustado los perros, pero libres. Aquí en un apartamento en Bogotá el perro siempre va estar solito y la verdad no tendría mucho tiempo para sacarlo, entonces prefiero un par de gaticos felices que un perro triste por ahí.

¿Qué te aporta un gato?

R/ Con ellos he descubierto que hay una paz increíble. Energéticamente son muy buenos para desestresar todas esas energías de cansancio y  de tensión que hay a veces en el hogar y que se acumulan después de tantos momentos de estrés. De alguna manera los gaticos son un filtro importante.

¿Qué palabras de agradecimiento le dejas a la Orquesta?

R/ Doy las gracias a la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia por la oportunidad de permitirme hacer música al más alto nivel con unos excelentes colegas, con un equipo de trabajo increíble por parte de la administración. Quiero decir que desde pequeño tengo la imagen de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia como la orquesta más importante del país y haber llegado a esta instancia y poder presentarme una vez más como solista con la orquesta me llena de orgullo y de felicidad porque es otro sueño cumplido.  

viernes, 18 de diciembre de 2015

PaZcífico Sinfónico


Por los ríos Cauca, Atrato, San Juan y toda la cuenca del Pacífico Colombiano, suenan marimbas, cununos, guasás y los cantos tradicionales llenos de sabor, historias y recuerdos para inspirar “PaZcífico Sinfónico”.

Dentro de las numerosas producciones artísticas que propone la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia, aparte de la música clásica, existen proyectos de fusión musical. Se han acompañado cantantes populares, se han grabado arreglos de música colombiana, manifestaciones musicales acompañadas por el componente sinfónico.  La dimensión sinfónica siempre da un plus a la música popular. Con “Fonseca Sinfónico”, el solista invitado y la OSNC ganaron un Grammy Latino en el 2014. Fue un proceso de fusión maravillosamente logrado gracias a unos arreglos de muy alta calidad, y al entusiasmo y profesionalismo de un excelente equipo artístico y técnico.

Capitalizando la experiencia adquirida con “Fonseca Sinfónico”, la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia con el apoyo del Ministerio de Cultura, han decidido producir este nuevo proyecto de fusión, “PaZcífico Sinfónico”.

Con este proyecto, la motivación, más allá de difundir la música del Pacífico, es la de contribuir y dar a conocer una cultura y una región muy importante para el futuro desarrollo y crecimiento del país, al ser parte de la alianza del Pacífico.

A nivel artístico, “PaZcífico Sinfónico” ofrece una rítmica rica y variada donde la sencillez de sus melodías y armonías han permitido la composición de arreglos tanto clásicos como de vanguardia, sin perder los orígenes autóctonos provenientes de la chirimía, la marimba chonta y los violines caucanos.

Tío Guachupecito, San Antonio, La Vamo’ a Tumbá, Mi Buenaventura, Amanecé, La Arrechera, Te vengo a cantar, La caderona y Kilele son algunas de las canciones más populares en la Costa Pacífica y son parte de los 18 temas que para este concierto tendrán arreglos en versiones sinfónicas, y serán interpretaros por la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia y por cantadores del Pacífico Colombiano, como Clarisol Martínez, Marco Micolta “Markitos”, Nidia Góngora y Wilian Angulo acompañados también por instrumentistas de la región como el percusionista oriundo de Buenaventura Wilson Viveros y el pianista caleño Jonathan Ortiz más conocido como “Mulatho”..

“PaZcífico Sinfónico” promete transportar a los asistentes a un viaje por la región pacífica a ritmo de currulaos, abosaos y jugas, donde el sabor y la alegría  de esta música tradicional será la protagonista.



viernes, 27 de noviembre de 2015

Música clásica directo al corazón


Diversos estudios han demostrado los beneficios que tiene la música clásica en la salud cardiovascular, dejando ver el impacto positivo que poseen las composiciones de esta corriente musical en las enfermedades cardíacas más comunes.

Obras de ópera y música clásica como La Traviata de Verdi, la Novena Sinfonía de Beethoven y la Cantata 169 de Bach, fueron usadas en un estudio realizado por la Universidad de Pavía (Italia) en el que se determinó que tanto la velocidad como la intensidad de la música influyen altamente en el ritmo cardíaco; de esta manera las melodías que contienen un aumento de intensidad como es el caso de la música tecno, pueden llegar a aumentar la presión arterial y el ritmo cardíaco y respiratorio, mientas que las composiciones clásicas causan un efecto contrario en el organismo. El estudio publicado por la revista estadounidense Circulation, señala que aplicaciones futuras entre la música y el sistema cardiovascular puede llegar a ser un tratamiento efectivo para personas enfermas del corazón.

De esta manera las composiciones con ritmos suaves conllevan a una respiración adecuada, mejorando el ritmo cardíaco que ayuda a reducir la presión arterial alta, razón de más para que la Sociedad Estadounidense de Hipertensión de Nueva Orleans señale que escuchar 30 minutos de música clásica al día es de vital importancia para las personas que sufren de esta enfermedad, reduciéndola significativamente.

Así mismo si usted o alguno de sus conocidos sufre de angina de pecho estable, le contamos que el Ministerio de Salud de Sri Lanka, en compañía de algunas instituciones medicas de este país, señalan, a través de una investigación publicada en International Journal of Clinical Medicine, que la calidad de vida de los pacientes que sufren de esta enfermedad puede mejorar notablemente si escuchan dos veces al día música clásica.

En la investigación se estudió a 60 pacientes entre los 45 y 65 años que sufrían de una angina estable, a estos se les dividió en dos grupos, al primero de ellos se les pidió seguir con el tratamiento médico natural y escuchar un disco de 22 minutos que contenía música clásica india dos veces al día durante un mes, y al otro grupo se le pidió únicamente seguir al pie de la letra el tratamiento médico.

Antes de empezar con el tratamiento y luego de finalizar con éste, se realizó un test validando medicamente a las 60 personas, en este se hacia una valoración de 8 aspectos: vitalidad, función social, rol emocional, salud mental, función física, rol físico, dolor y salud general. Al comparar ambos test los expertos identificaron que el grupo de personas que había seguido el tratamiento con música clásica contaban con una mejora significativa en la puntuación del test (Puntuación inicial 54,1 – Puntuación final 75.5) mientras que quienes habían seguido con el tratamiento convencional en la mayoría de casos tenían peor puntuación en relación al test inicial, pasando de una puntuación de 55,9 a 51,2. De esta forma estos test reflejan que la calidad de vida de los pacientes que sufren de angina de pecho aumenta cuando escuchan música clásica y que por el contrario disminuye si no lo hacen.

Por otro lado quienes hayan estado sometidos a un trasplante de corazón, deben saber que ya se han estado haciendo estudios sobre la influencia de la música clásica en los pacientes que se someten a esta operación.

La revista Journal of Cardiothoracic Surgery publicó en 2012 un estudio realizado por la Universidad de Teikyo (ubicada en Japón) en el cual, se demostró que la música clásica ayuda a reducir las posibilidades de que el corazón trasplantado, sea rechazado.

El experimento que se hizo con ratones, determinó que la música clásica aumenta las probabilidades de supervivencia proporcionando mayor tiempo de vida. Esto fue declarado por los científicos luego de que obtuvieron resultados diversos de supervivencia haciendo uso de distintos géneros musicales.

En el caso de la música clásica de Mozart y de ópera mayor de Verdi, un gran número de de ratones sobreviven y pueden llegar hasta duplicar su tiempo de vida, por el contrario cuando éstos se encuentran expuestos a música como la de la cantante Enya o a sonidos con frecuencia constante, el tiempo de supervivencia del animal no muestra ningún aumento.

De esta manera el estudio liderado por Masanori Niimi, declaró que los ratones que escuchan ópera y música clásica producen un mayor número de células CD4+CD25+ y de citoquinas anti-inflamatorias  las cuales regulan la respuesta de defensa del organismo.

A pesar de que existen evidencias de que la música clásica ayuda a disminuir las probabilidades de rechazo de un corazón trasplantado, lo cierto es que este estudio no asegura aún que estos efectos sean iguales en los humanos.

Sin embargo, según una investigación publicada en la Revista de Enfermería Cardiovascular, quienes escuchan 20 minutos de música clásica mientras se recuperan de una cirugía cardíaca, tienen una ansiedad y un dolor menor respecto a quienes no lo hacen, por lo que tal vez el estudio realizado por investigadores de la Universidad de Teikyo puede arrojar resultados positivos en cuestiones de supervivencia en el momento en que se decida aplicarlo a la vida humana.

La música clásica entonces parece estar incluida en los medicamentos necesarios para aliviar cuestiones del corazón, contribuyendo a mejoras en la salud.

*Sonidos ingenuos
Mariana Medina
Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia

jueves, 19 de noviembre de 2015

La partitura que ha acompañado a Irwin Hoffman durante 71 años


El pasado viernes 30 de octubre, los asistentes al concierto Alegre Seducción vibraron y se estremecieron cuando la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia interpretó el Bolero de Maurice Ravel, una obra que propone un crescendo sonoro majestuoso; una composición que enamora en el primer compás.

En aquella oportunidad, los músicos de la Orquesta tuvieron el privilegio de ser dirigidos por el maestro Irwin Hoffman, quien fue director titular de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia a lo largo de tres extraordinarias temporadas a partir del 2000. Hoffman, el señor canoso y risueño, que desde muy joven se entregó en cuerpo y alma a la música, no utiliza batuta para dirigir a los músicos y en muchas ocasiones ya no coloca partitura alguna en el atril, y si lo hace, permanece cerrada; su memoria se ha convertido en un inmenso y valioso archivo de obras, movimientos y compases. Así, sin batuta ni partitura, el maestro dirigió el inigualable Bolero.


Lo que pocos saben o muchos desconocen, es que el maestro Hoffman a quien no le falla la memoria y quien puede dirigir a ciegas la obra de Ravel, carga consigo una partitura de esta composición, que tiene hace 71 años. A pesar de que el papel ya está un poco gastado y decolorado por el paso de los años, se visualizan perfectamente las notas del Bolero y la fecha en la que llego a manos de Hoffman: 1944. 


A la corta edad de 17 años, Hoffman ganó un concurso para dirigir la Orquesta de Filadelfia. Desde ese momento, supo que se convertiría en director. Poco tiempo después, cuando ya había comenzado sus estudios, prestó el servicio militar y fue soldado de la segunda guerra mundial.

“Durante uno de los momentos más duros de la guerra, fuimos a París. En ese momento se estaba presentando uno de los músicos más destacados de la época. Yo tuve la oportunidad de ir a verlo. Muchas personas no entendían porque un soldado norteamericano se encontraba en un evento artístico, en vez de estar peleando. Yo sabía que ahí podía conseguir una copia de la partitura de una de las obras que más me gustan, el Bolero de Ravel. Y pude lograrlo. Pedí una copia de la partitura y todavía la tengo, la uso, la conservo” cuenta Hoffman.

Después de 71 años de haberla adquirido, aún la lleva con él, como una especie de amuleto, a los conciertos en los que va a interpretar la majestuosa pieza. Y aunque no la utiliza en el momento de dirigir, la repasa, la mira una y otra vez y la tiene cerca. Al momento de preguntarle por la partitura y su historia, el maestro Hoffman se llena de orgullo, señala la esquina donde se encuentra la fecha y dice, sin nosotros preguntarle, que le tomemos una foto a la partitura, que ahora más que un papel, es un contenedor de recuerdos e historias.


“Esa partitura representa muchas cosas, pero en especial combina dos sentimientos. Uno, la nostalgia de recordar esa época cuando era soldado y faltaba poco para que la guerra acabara, y dos, haberla adquirido en la ciudad donde se escribió. Representa muchas emociones cuando miro para atrás en el tiempo” dice Hoffman con nostalgia.

El hecho de conservar una partitura tan antigua refleja la entrega del maestro a la música, a su mayor pasión, la que fue, es y será su vida entera. Con el paso de los años, el bolero del compositor francés se convirtió en una melodía infaltable en su repertorio y, más que eso, en una pieza fundamental de la banda sonora de su vida, una vida admirable.


*Especiales
Camila Alicia Ortega
Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia

lunes, 16 de noviembre de 2015

Por pena ¿No ha hecho éstas preguntas sobre música clásica?


Un pequeño manual para dummies


Con miras a solucionar algunas de las dudas que a lo mejor le han surgido alrededor de la música clásica y que no ha hecho por temor a pasar un momento incomodo, le traemos un pequeño manual con ciertas respuestas que le serán útiles.

En este artículo encontrará los primeros pasos para que se vaya empapando un poco más del tema, lo básico, lo que primero tiene que saber.

¿Qué es la música clásica?

La música clásica es una corriente que se desarrolló aproximadamente entre 1750 y 1820, especialmente en Europa en el período denominado Clásico. Encaminado por el término este tipo de música debería corresponder únicamente al periodo Clásico, pero lo cierto es que se le ha dado está denominación a las composiciones realizadas desde el Medioevo hasta la edad contemporánea que data hasta hoy, pleno siglo XXI.

Cabe aclarar, que los instrumentos de música clásica no son los mismos que se usan en una banda de rock o metal, pues la Orquesta que interpreta música clásica hace uso de instrumentos muy específicos. ¿Cuáles son estos? Piano, Violín, Viola, Trompeta, Trombón, Timbales, Bombo, Redoblante, Xilófono, Platillos, Triángulo, Gong, Marimba, Arpa, Celesta, Violonchelo, Oboe, Corno francés, Corno inglés, Tuba, Fagot, Clarinete, Contrabajo, Flauta Traversa, Flauta de pico, Clarinete bajo. Nada de bajo o guitarra eléctrica, al menos no en las composiciones originales.

¿Y cómo es posible que todos los miembros de una orquesta interpreten una misma obra sin equivocaciones? La respuesta es con partituras.

¿Qué es una partitura?

La partitura es el texto de una composición u obra musical, en la cual se representa a uno de los instrumentos o voces que integran la obra completa. Cada partitura está compuesta por un pentagrama, en donde se posicionan las notas que representan tonos en particular.

Y para pasar a un segundo nivel, sabemos que también le genera duda el hombre que se para frente a la orquesta y se mueve con una especie de varita mágica dándoles la espalda a todos los asistentes del concierto, mi querido lector este hombre es el director de la Orquesta.

¿Cuáles son sus funciones?

1. Indica a la orquesta cuando iniciar y dar fin a la obra.

2. Marca el tiempo y el ritmo de la pieza.

3. Impone el volumen sonoro.

4. Mantiene un orden impecable en cada movimiento.

¿Y cómo las cumple?

Con el uso de una batuta (varita) y los movimientos de sus manos, brazos y cuerpo entero, el director da cada una de las indicaciones a los músicos.

En su mano derecha suele llevar una batuta con la que marca el tiempo, el ritmo del compás, y su velocidad y con la mano izquierda señala las entradas de cada grupo de instrumentos o de solistas. Por otra parte si lo que quiere indicar es la intensidad y el carácter de la obra, usa todo su cuerpo o sus dos manos.

Y sí, sabemos que también se ha preguntado cuáles son los compositores más destacados de esta corriente musical, acá le damos la lista de doce de los más reconocidos y no piense que son los únicos, hay muchos más igual de relevantes.

1. Béla Bartók (1881-1945)

2. Richard Wagner (1813-1883)

3. Giussepe Verdi (1813-1901)

4. Johannes Brahms (1833-1897)

5. Igor Stravinsky (1882-1971)

6. Gustav Mahler  (1860-1911)

7. Claude Debussy (1862-1918)

8. Richard Strauss (1864-1949)

9. Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791)

10. Ludwig van Beethoven (1770-1827)

11. Johann Sebastian Bach (1685-1750)

12. Antonio Lucio Vivaldi (1678 - 1741)


No se enrede pronunciando el nombre y pase desapercibido únicamente haciendo referencia a los apellidos…*Recuerde que debe averiguar la vida y las composiciones de cada uno de estos personajes para que no meta la pata.

Y cuando le digan acompáñeme a este concierto que el concertino es fulanito… Usted no se quede en blanco y entérese de una vez que el concertino: es el solista de la sección de violines primeros y la mano derecha del director, anótelo ya en su cuaderno.

Y por favor no la embarre cuando vaya a un concierto de música clásica en un auditorio o teatro, sepa de una vez que NO debe hacer:

-NO usar chanclas, crocs, ni pantalones cortos, mejor déjelos para usarlos el domingo en casa.

-NO entrar comida a escondidas. En los conciertos de música clásica NO se puede comer ni beber nada dentro del recinto.

-NO aplaudir antes de que se acabe la obra, es decir entre movimientos, esto distrae al director y a los músicos. Además usted no quiere que todas las miradas del público lo intimiden cuando sea el único que aplaude.

-NO roncar en las obras, si va ir a dormir mejor no vaya.

Y le pedimos encarecidamente NO hable ni comente en la obra mientras la orquesta toca, nada peor que el susurro del vecino en una obra que le está robando el aliento a los asistentes.

¡Ah! Y si no conoce nada del concierto al que lo invitaron, no se angustie, a la entrada le darán un programa de mano en donde estarán todos los datos que usted necesita para enterarse de cómo se desarrollará el evento.

¿Qué incluye el programa de mano?

1. Reseña de artistas (Director y en algunos casos solistas invitados)

2. Orden de la obra u obras que se van interpretar, cada una con sus respectivos movimientos y el nombre de los compositores.

3. Cometarios de las obras que se van a interpretar hechos por expertos.

4. Créditos (nombres de los músicos de la orquesta y de los colaboradores del evento)

Bueno y ahora que sabe los datos básicos sobre la música clásica y sobre cómo asistir a un concierto pasamos a algo un poco más especifico, la sinfonía.

¿Qué es una sinfonía?

Es una composición orquestal que en la mayoría de casos cuenta con cuatro movimientos o secciones que difieren en estilo, carácter y tiempo. Los más comunes son:

Primer movimiento:
Allegro o Sonata Abierta: es un movimiento rápido y movido. Un Allegro puede variar de estilo, pues existe el Allegro agitato y el Allegro molto spirito que suenan totalmente opuestos a un Allegro Tranquilo, el cual es mucho más calmado.

Segundo movimiento
Adagio o andante: este movimiento siempre es más lento que el primero, pues como indica la traducción Adagio en italiano significa lentamente y andante caminar a paso normal.

Tercer movimiento
Scherzo: Literalmente, significa broma, diversión, por lo que es un movimiento con entusiasmo.

Cuarto movimiento
Allegro Finale: este cuarto movimiento indica el final de la obra, que habitualmente es interpretado de una manera estimulante que sugiere triunfo.

Sabiendo esto, podrá hablar libremente de obras y movimientos, además de poder disfrutar de una obra teniendo certeza de que conoce como se desarrolla está.

Ahora sí está un poco más preparado para hablar sobre música clásica con mayor libertad, no se vaya a sobrepasar, hablamos de mayor libertad no de total libertad, todavía faltan muchos datos relevantes e importantes que aprender, tómese el trabajo e investigue, seguro que al final terminará tan enamorado de la música clásica como nosotros.

*En un compás
Mariana Medina
Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia