Buscamos llevar conocimiento musical a todos los rincones, sin restricción alguna...Queremos contagiarte no solo con notas, también con letras. BLOG OFICIAL Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia
Médico experto habla sobre la importancia de prevenir lesiones
La música es una de las disciplinas más bellas que existen y es importante resaltar que su práctica requiere dedicación, esfuerzo y trabajo duro. Quizás, para el público no siempre es fácil reconocer el trabajo que hay detrás del escenario.
Los músicos, previo a sus conciertos, dedican varias horas de ensayo,extensas jornadas de estudio e incluso exigentes giras que requieren un importante esfuerzo tanto físico como psicológico.
La Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia, consciente de esta situación, invitó al español Tomás Martín López, especialista en ergonomía de prevención de lesiones del Conservatorio Superior de Música de Salamanca, y experto en tratar lesiones específicas en músicos, con más de 25 años de experiencia, para dar una charla a los músicos de la Orquesta, y alertar sobre la importancia de adquirir prácticas preventivas para evitar lesiones.
Archivo Orquesta Sínfonica Nacional.
Consideramos importante extender algunos consejos del especialista Martín López, sobre este importante tema.
ENTREVISTA
Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia: ¿Qué lo trajo a la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia? Tomás Martín López: Llegué para trabajar con los músicos de la Orquesta debido a una solicitud que hay por parte del servicio de prevención de lesiones. OSNC: ¿Qué está haciendo hoy con los músicos de la Orquesta? TML: Lo que estoy haciendo con los músicos de la Sinfónica Nacional es hacer unos talleres de prevención que explican las enfermedades profesionales. Cuáles son las más comunes, cómo tratarlas y además, contarles un poco sobre la ergonomía del instrumento y sus posturas. En estos días trabajamos aspecto sobre biomecánica del instrumento, qué tipos de ejercicios realizar antes, durante y después de la ejecución. Nuestro objetivo es concienciar al músico de que calentar, estirar y llevar una vida saludable es tan importante como tocar bien su instrumento, recordándoles que el cuerpo es el primer instrumento y debemos cuidarlo durante toda nuestra carrera.
Archivo Orquesta Sinfónica Nacional.
OSNC: ¿Cuáles son los principales problemas de salud que sufren los músicos debido a su profesión?
TML: Los principales problemas que sufren los músicos están relacionados físicamente con los músculos y los tendones, se llaman lesiones musculoesqueléticas; es por ello, que es muy importante que los músicos de la Orquesta Sinfónica tengan un mobiliario adecuado. Ahí tenemos que incidir mucho porque pasan mucho tiempo sentados realizando su trabajo.
OSNC: ¿Cuáles son las lesiones que se presentan con mayor frecuencia?
TML: Todas están relacionadas con el sistema musculoesquelético, las conocidas o temidas tendinitis o tendinosis; el caso codo de tenista o bursitis, y cómo les afecta a ellos en su manera de tocar.
OSNC: ¿Qué recomendaciones les daría a los músicos para prevenir este tipo de lesiones en el futuro?
TML: Una parte muy importante de este curso es prevenir, lo cual, es mucho más fácil que curar y lo que estamos intentando hacer es volver visible lo invisible.Cuando el público va a un concierto de una orquesta sinfónica a parte de la perfección del sonido, observa cómo el músico cuando toca, realiza un esfuerzo muy importante. Tenemos que intentar hacer concienciar al músico de que es un deportista, un deportista del arte y por lo tanto, tiene que tener las mismas medidas preventivas.
"En promedio el 75% de los músicos sufren lesiones debido a su trabajo durante toda su carrera" Tomás Martín López.
Taller de prevención de lesiones.
En promedio el 75% de los músicos sufren lesiones debido a su trabajo durante toda su carrera. Es una de las profesiones con el más alto índice de probabilidad de lesión, por lo tanto, debemos incidir desde las herencias de los propios músicos en concienciarse de la importancia de cuidar su cuerpo.
Profesionales como Tomás Martín López dedican su tiempo a tratar estos problemas físicos, y aún más importante, invitan a generar un cambio de pensamiento para que los músicos puedan seguir deleitando a la audiencia de una forma más saludable.
“Tocar la flauta en una orquesta sinfónica es un regalo de la vida”: Rafael Aponte
Fotografía: Alejandra Zapata - Oficina de comunicación Utadeo
Rafael Aponte es un flautista colombiano, amante de la música tradicional y de la música erudita. Es Flauta Principal de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia y se presentará como solista en el concierto ‘Ecléctico’ el próximo jueves 22 de febrero en el Auditorio Fabio Lozano.
Aponte hizo sus primeros estudios en el Conservatorio de Música del Tolima y en la Universidad Nacional de Colombia. Posteriormente, tuvo contacto con la cultura europea al estudiar en la Universidad de Música de Bremen, Alemania y la Universidad de Música y Artes Representativas de Viena, en Austria.
En esta entrevista, el flautista confiesa que está enamorado del instrumento que interpreta y que su pasión por la música lo ha llevado a disfrutar y valorar distintos géneros. Aponte es un artista ‘Ecléctico’.
¿Cómo su experiencia musical aporta al carácter ‘Ecléctico’ del concierto?
Unir experiencias de distintas culturas aporta algo muy especial a la interpretación musical. Por un lado, me siento muy afortunado de mis raíces latinas y de haber tenido desde muy joven un contacto cercano con la música tradicional colombiana, gracias a que mi padre es compositor de este género.
Por otro lado, la formación académica de la música clásica también ha sido muy importante para mí y la he disfrutado bastante.
Entonces, esa suma de factores me ha ayudado a crecer como músico. Cada artista tiene su mundo interior y sus propias mezclas. Por ende, cada artista es único.
¿Qué vamos a encontrar en el concierto ‘Ecléctico’?
Estaré a cargo de la interpretación del Concierto para flauta de Lowell Liebermann, es un compositor norteamericano, relativamente joven, que nació en 1961. De hecho, como dato curioso, él nació un 22 de febrero, así que tendremos un concierto con su obra el día de su cumpleaños.
Este concierto para flauta fue estrenado en 1992, entonces es realmente una obra actual; hay canciones de The Beatles que son más viejas.
Esta obra me gusta mucho porque es joven, viva y muy bien escrita para la flauta. Los interpretes de este instrumento la disfrutamos muchísimo porque está llena de virtuosismo, de mucha vida y ritmo.
Yo diría que es un concierto chévere de tocar. Estoy seguro de que al público le va a encantar.
¿Qué es lo que más le gusta de la flauta como instrumento?
De tanto tocarla, uno termina enamorándose de ella. Es un instrumento muy cercano a la voz humana, pues la técnica que nosotros empleamos es muy similar a la del canto: el uso de los músculos, la respiración, la resonancia y la proyección.
Cuando se interpreta la flauta se tiene la sensación de estar cantando, entonces eso te da mucha libertad. Es increíblemente entretenido tocarla, estudiarla es realmente un hobbie.
Tener la oportunidad de tocar la flauta en una orquesta sinfónica es un regalo de la vida. Es increíble poder disfrutar ese repertorio tan especial y hacer parte de ello.
La flauta es el instrumento que está siempre en la mitad de la orquesta: estamos al frente del director, detrás de los violinistas y detrás de nosotros están los vientos. Así que podemos percibir todo ese colorido sinfónico.
Cada día que pasa me enamoro más de mi instrumento.
¿Cuál es su relación personal con la flauta?
Es una relación que inició hace mucho tiempo. Empecé su estudio desde muy temprana edad y hoy en día no me imagino haciendo algo diferente. Cada día tengo la oportunidad de tocarla y cuando paso un día sin hacerlo siento como si algo faltara.
También se trata de un sentimiento de gratitud porque yo vivo de este instrumento.
Me tocó la flauta y me sonó la flauta, entonces es una relación muy cercana. Uno se enamora de lo que hace.
Al escuchar
Ciudad Bolívar, los primeros pensamientos que se vienen a mi cabeza, quizá por
construcciones sociales preconcebidas, engendradas en el cotidiano de lo
popular, son delincuencia, pobreza y violencia; aunque nunca había puesto un
pie allí, ni las personas que me hablaban tan ávidamente de estos territorios
inhóspitos, que se desdibujan en mi imaginario entre la ficción de una novela
narco y la famosa serie de Pandillas, Guerra y Paz.
En este sector
tan estigmatizado por la sociedad, queda uno de los hospitales más importantes
de la capital de la república colombiana, se trata del Hospital Meissen, un
lugar donde todos pueden encontrar una mano amiga que las 24 horas está
dispuesta a ayudar.
Aunque es
dicotómico en este sector, del cual se supondría que nada se puede esperar, se
están realizando importantes avances científicos, con los que quizá no se
cambiará el mundo, pero si se podrá avanzar en materia de bienestar y salud.
Liliana Medina Ferreira
es música de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia y, aunque su vida ya es
bastante ocupada, entre los ensayos, conciertos, lecturas y labores generales
de madre, ella decidió dedicar un tiempo de su agenda y gracias a su maestría
en musicoterapia, en emprender la difícil tarea de ayudar a los neonatos y a
las madres de estos, que están alojados en el Hospital Meissen.
Liliana nos
explica que la musicoterapia es relativamente nueva en nuestro país, no hace
más de cinco años que desembarcó y la Universidad Nacional de Colombia, de
donde ella es graduada, es pionera en la materia.
Son las 8: 30 de
la mañana y estamos arribando al Meissen, una construcción de unos ocho pisos aproximadamente, con grandes
vidrios y un aspecto bastante moderno, el cual se ve imponente en contraste con
las edificaciones vecinas cuya aspecto deja ver el paso del tiempo, pintura sin
retocar y grandes manchas grises producto de la polución del sector, son el
común denominador.
Al ingresar al
hospital todos saludan a la doctora Liliana, quien parece ser muy popular entre
el personal que labora allí. El hospital está lleno, hay mucha gente que en
este día busca una mano amiga y la fila es extensa en los ascensores, así que
subimos cuatro pisos a la oficina de salud mental, donde dejamos las cosas que
llevamos encima y nos dirigimos a donde se produce la magia musical, a los
cuartos de maternidad.
Comenzamos el ritual:
Hay una gran
puerta delante de nosotros, Liliana hace unas cuantas señas para que nos dejen
ingresar, en el suelo hay una línea roja que se extiende por todo el lugar, nos
explican que antes de la línea se puede caminar con tranquilidad, que si se
desea pasar, hay que cumplir con unos protocolos específicos de asepsia, los
cuales son el ritual diario de padres, doctores, personal de aseo y en general
de todo el que quiera visitar a los niños que se encuentran allí.
Primero hay que
aplicarse en las manos un gel antibacterial que emana un fuerte olor a alcohol,
pareciera que todo un litro de esta sustancia se hubiera derramado, luego hay
que lavarse las manos con jabón, refregando hasta el más pequeño pliegue de la
piel, y por último procedemos a ponernos una bata grande y amarilla, un gorro,
dos zapatones y guantes. Esta indumentaria me hizo salir de lo cotidiano, del
afán y del estrés, por un corto momento mis pensamientos divagaron y se
concentraron, en lo difícil que debe ser la profesión médica, en salvar, o
perder una vida, en la fuerte carga emocional que acompaña a cada personas que
vela por la salud, de alguien que no conoce, pero que por ese instante se
convierte en su prioridad.
Una cámara, un
pequeño bafle, dos celulares y un palo de agua, es el material que nos acompaña
para que la doctora realice la musicoterapia y nosotros podamos registrar cada
detalle de esta labor, que aunque está inscrita dentro de la medicina
alternativa, comparte y complementa muchos aspectos de la tradicional; como
comenta Dale Taylor en su libro Fundamentos Biomédicos de la musicoterapia
“La musicoterapia abarca al ser humano
de una manera integral, por lo tanto
puede intervenir tanto aspectos fisiológicos, (presión arterial, ritmo
cardíaco, frecuencia respiratoria etc) como psicológicos (ansiedad, estrés,
etc.)” estos elementos pasan por un proceso de desinfección, ya que los cuidados
son extremos, debido a la difícil situación de los pequeños que allí se
albergan, todos son bebés neonatos, prematuros.
En esta locación
se pueden distinguir cuatro cuartos: Básicos, la USI, Intermedios y Aislados.
La USI es el único lugar donde no se puede realizar musicoterapia, porque son
niños en estado crítico y hasta que no superen dicha condición, es peligroso
para ellos cualquier tipo de interacción. Aislados, es otro lugar donde los
cuidados deben ser específicos y no se puede entrar allí, si no se cumplen
otros protocolos más específicos de los ya realizados por nosotros.
Ambiente Sonoro
La doctora
Liliana conecta el pequeño parlante a su celular, mientras explica a las mamás
por qué sus hijos necesitan del canto y la música para curarse. Donde nos
encontramos es el cuarto básicos, allí los cuidados aunque exhaustivos, no son
tan altos como en las otras habitaciones, son nueve niños los que descansan en
este lugar, ninguno supera en tamaño a mi antebrazo, todos se ven realmente
frágiles y aún más, por el entorno en el que se encuentran, las paredes
blancas, las grandes incubadoras, un sinnúmero de cables y muchas jeringas,
hacen que cualquier persona se vea débil.
Cuando un niño
nace necesita estar con su madre, ya que su voz y los sonidos de su cuerpo, lo
acompañaron como panorama sonoro durante los 9 meses anteriores al
alumbramiento, cuando son prematuros, se llevan a entornos donde no pueden ver
a su madre en días, lo cual genera estados de irritación y su cuerpo como
respuesta metabólica comienza a generar Cortisol (hormona producida por la
glándula suprarrenal, que incrementa el nivel de azúcar en la sangre). “Por
medio de la musicoterapia se restablece el binomio hijo, madre y se entablan
lazos sentimentales profundos donde el niño reconoce a su madre y la madre se
aferra a su hijo”, explica la doctora.
Jovany es el primer bebé de la sala, la doctora comienza a
cantar y dice su nombre, pidiéndole a la mamá que también lo haga, para que él
la reconozca y sepa que cuando dicen ese nombre lo están llamando; la ronda
continua con cada una de las madres y sus respectivos bebés. A continuación,
las mamás deben tomar a sus pequeños en los brazos y seguir los movimientos que
una canción les indica:
Voy cantando
voy meciendo
adelante, atrás
hacia un lado, hacia el otro y de nuevo a mamá
Con este pequeño
ejercicio los niños refuerzan su equilibrio, la concentración y sus habilidades
sicomotrices. Dos lágrimas se deslizan por la mejilla de una de las madres, al
ver que en el rostro de su pequeño hijo esboza una gran sonrisa al escucharla
cantar.
A la distancia no
se ve ni un solo hombre, es un matriarcado, sólo mujeres entre doctoras,
enfermeras y madres, dominan el área de neonatos; Martha Lucas, jefe de
comunicaciones, nos indica que esto se debe a que los hombres tienen orden de
ingreso de 10:30 a.m. a 11:30 a.m. Así mismo nos explica que el Hospital
Meissen es pionero en un programa llamado “Puertas abiertas, mentes abiertas”
que busca generar lazos de afecto entre todos los integrantes de la familia,
por lo tanto es el único hospital que deja ingresas a los padres y a las madres
y, adicionalmente, a las 7 p.m. pueden ingresar distintos familiares como tíos,
primos y hermanos del menor.
“Gracias a la
musicoterapia, puedo estar más tiempo con mi hijo, mi amor hacia él crece cada
día, las sonrisas que le roba la música a Giovanni, me han sacado una que otra
vez lágrimas de felicidad y su salud mejora”
expresa la mamá de uno de los niños del cuarto.
De Música a Heroína
Liliana nos
cuenta experiencias increíbles que han surgido a raíz de la musicoterapia, momentos en los que ella y su equipo se
sintieron realmente feliz de dedicar su vida a generar millones de sentimientos
a través de la música. Un día, en el que Liliana no estaba presente en la
terapia sino otra terapeuta, una de las mamás decidió mostrar su talento y con
una composición propia de rap se ganó la admiración de las demás mamás, o
cuando en una ronda colocaron una de las canciones de Fonseca y los niños
mostraron una gran sonrisa de felicidad.
Como estos hay
gran número de momentos que han marcado la vida de esta mujer, quien es una
heroína a su manera, sin lujosos y llamativos trajes, ya que por las normas de
asepsia luce como anteriormente describimos, su poder es la música y con ella
se siente realmente poderosa.
La musicoterapia
también le brinda a las mamás en trabajo de parto herramientas para enfrentar
este momento con mayor empoderamiento, interviniendo en factores físicos como
presión arterial, oxigenación y dolor; y psicológicos como ansiedad y miedo.
La doctora Ruth
López, directora de la unidad de recién nacidos, nos explica que Ciudad
Bolívar, localidad donde se encuentra el Hospital Meissen, es una zona donde la
violencia es un factor común, por esto muchas mujeres que llegan embarazadas en
ocasiones son menores de edad, que no planearon tener un hijo, causando un
nivel de abandono elevado; con la musicoterapia y el plan “Mentes abiertas,
puertas abiertas” se ha logrado disminuir los índices de abandono e incrementar
los lazos afectivos de las familias en general.
De seguro en Colombia aún falta mucha tela por cortar, en cuanto a
medicinas “alternativas” o “complementarias” se refiere, pero desde el Meissen,
se están realizando grandes logros que ayudarán a miles de personas a mejorar
su salud tanto física, como psicológica, no importando si se realiza con música
urbana o clásica, la musicoterapia siempre estará dispuesta a salvar vidas.
El fagot, ese instrumento musical de color rojizo
perteneciente a la familia de vientos de madera, que al armarlo representa un
tubo largo y que vemos en la mayoría de las grandes orquestas del mundo es en
ocasiones, ingenuamente, confundido con el oboe e incluso con el clarinete,
desconociendo su importancia en la interpretación de cada pieza sinfónica. Como
parte de una estrategia para acercar a los jóvenes talentos colombianos a este
fantástico instrumento, el pasado 27 y 28 de julio de 2015 se llevó a cabo en
la Casa Liévano, ubicada en la calle 11 con carrera quinta de la ciudad de
Bogotá y sede de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia, una modesta pero
majestuosa exhibición de este fantástico instrumento, de los diversos
niquelados existentes, distintas maderas y de la variedad en tudeles y cañas.
Durante dos días los pasillos de la Casa Liévano fueron
ambientados por las notas graves y agudas del fagot, fagotto en italiano o
bassoon en inglés, interpretadas por algunos músicos profesionales que acompañaron
la jornada y por los estudiantes de escuelas cercanas que arribaron para
sorprenderse con la grandeza del instrumento, para tocarlo y, además, para
aprender sobre su minucioso proceso de elaboración. En medio de un cuarto
adornado con fagotes de varios modelos o prototipos y con su agradable sonido
de fondo, el cual se convirtió en nuestra banda sonora del momento, conversamos
con Bernd Moosmann, constructor, lutier, dueño y director de Bernd Moosmann -
Workshop, una fábrica-taller con base en Alemania que se encarga de la
construcción de fagotes y contrafagotes así como de la reparación de distintos
instrumentos de madera.
Bernd Moosmann en compañía de su esposa en la Casa Liévano
“El sonido del fagot es fascinante, es muy ameno,
agradable y, sobre todo, fluido. Es muy difícil explicarlo” contestó Moosman
con una sonrisa dibujada en su rostro, pero sorprendido cuando le pedimos que
nos describiera el sonido del fagot. Para él, un hombre alto, risueño y con el
pelo blanco, describir en palabras la melodía de un instrumento que lo ha
acompañado hace más de 20 años, no era fácil.
Desde el nacimiento de la empresa en 1972, Moosman, quien
aprendió la técnica de fabricación de su padre, Albert, se ha caracterizado por
elaborar junto con su esposa, hija y el resto de su equipo, instrumentos
personalizados que se adaptan a las necesidades de cada mercado o cada
fagotista. “Todas las personas quieren instrumentos perfectos, bien hechos.
Buscan que el sonido se proyecte muy bien. Una excelente fabricación se logra
con una elaboración artesanal” aclara.
Con el fin de mantener la extraordinaria calidad en su
taller y estar a la vanguardia de las últimas innovaciones, Moosmann,
apasionado por la mejora continua, visita ferias, colegios, universidades,
congresos, orquestas, entre otros, en donde se conecta con músicos
profesionales, maestros y alumnos en conversaciones donde el fagot, en la
mayoría de los casos, es el protagonista. Bajo su ideal, tanto de aprender como
de enseñar a otros sobre la cultura del fagot, llegó a Bogotá por primera vez
con la expectativa de compartir con jóvenes y adultos su pasión por la música,
por el fagot, para que ellos al igual que él se enamoren de su inigualable
sonido.
Moosmann Workshop en Alemania
“He conocido varios intérpretes colombianos del fagot en
diferentes lugares del mundo. En especial en eventos de la IDRS (International
Double Reed Society) -entidad que se encarga de promover los intereses de los
intérpretes del oboe y el fagot y la cual realiza conferencias en países como
Australia, Canadá, Japón y principalmente Estados Unidos- donde han actuado de
manera excelente. Tienen muchos intérpretes destacados. Muchos de ellos se van
a estudiar a Estados Unidos o Alemania. Hay una buena cultura del fagot aquí en
Colombia, por eso estoy aquí” contestó Moosmann emocionado después de
preguntarle, por curiosidad, por qué había decidido visitar Colombia. Y
nosotros, con una gran sonrisa y una risa tímida, aceptamos su respuesta.
Si bien es cierto que los fagotistas colombianos hacen
gran despliegue de su talento a nivel internacional dejando el nombre del país en
alto en importantes festivales, en Colombia aún la formación musical del fagot,
como el conocimiento popular del instrumento, es aún incipiente. “Todavía hay
mucha gente que no lo conoce. Cada día hay más instituciones y estudiantes, en
ciudades como Bogotá, Medellín e Ibagué, dedicadas a su formación, pero todavía
el número es reducido y limitado” asegura el Maestro Leonardo Guevara,
Principal de Fagot en la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia desde su
constitución oficial en el 2003, con quien conversamos después de la charla con
Moosmann para entender más a fondo el papel del fagot en la música sinfónica, en
la orquesta y, por supuesto, en su vida. Él ya había tenido la oportunidad de
conocer a Moosmann en el 2014 cuando visitó Alemania para recoger el contrafagot
Moosmann que había adquirido la Orquesta.
Desde muy pequeño, el Maestro Guevara inició su carrera
musical. Primero comenzó tocando la
flauta, pero después, por casualidades de la vida el fagot se convertiría en su
mayor pasión. “Mi experiencia con el fagot es muy curiosa. Mi tío el Maestro
Ernesto Díaz Alméciga, -violinista, violista, director de orquesta y pedagogo musical,
después de haber sido principal de Viola en la Orquesta Sinfónica, director
durante varios años de la misma, director de la Orquesta Filarmónica de Bogotá
y profesor en el Conservatorio de la Universidad Nacional de Colombia-, fue el
fundador de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Colombia y un amante de que la
juventud aprendiera a tocar en una orquesta. Él empezó a reclutar gente. Me oyó
tocar la flauta y entré. Pero un día me dijo: -¿chino, por qué no estudia
fagot?- Yo en ese momento no sabía qué era” contó el Maestro de manera
anecdótica. En aquel entonces, no existían muchas orquestas, y en éstas eran
escasos los músicos que tocaban el fagot, de ahí el desconocimiento por el
peculiar instrumento.
Leonardo Guevara en compañía de su tío el Maestro Ernesto Díaz Alméciga
El Maestro Guevara aceptó el reto de su tío, poco
convencido de asumirlo: “Yo no lo quería tocar, pero cuando mi primer profesor,
norteamericano y primer fagotista de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia
en aquel entonces, me mostró el fagot, quedé enamorado. Hasta ahí llegó la
flauta”. Desde ese momento, se propuso aprender el fagot a toda costa. Ensayaba
de día y de noche con un fagot viejo que la Sinfónica Nacional le prestó a la
juvenil para que él, el nuevo aprendiz del fagot, pudiera aprender a tocarlo y
así completar los fagotistas de la orquesta de su tío. El Maestro Guevara nos
confesó, entre risas, que le tocó “hacer maromas”, como dice él coloquialmente,
para aprender fagot. Durante dos años viajó una vez por semana a Ibagué donde
tomaba clases con un profesor belga. Poco después fue a Venezuela para tomar
cursos con fagotistas profesionales y ocho años más tarde entró a la
Universidad Nacional a estudiar música, decidido a que su destino era
convertirse en un excelente fagotista.
Además de liderar los fagotes de la Orquesta Sinfónica
Nacional de Colombia, hoy en día el Maestro Guevara es un embajador de la
cultura del fagot. Realiza frecuentemente conciertos didácticos con Fagotrío,
un ensamble de tres fagotistas, Zulma Bautista, Faber Cardozo y él, miembros
también de la orquesta, en donde las personas tienen la oportunidad no solo de
oír el sonido del instrumento, sino también de conocer sus partes, sus diversos
nombres y su relevancia en una orquesta, siendo este último punto uno de los
más importantes. Según nos cuenta, “el fagot es el instrumento que le da el
bajo a la fila de maderas. Es como el chelo en las cuerdas o como el trombón en
los metales. El fagot se mezcla muy bien con muchos instrumentos por una
sencilla razón, su tubo largo tiene notas muy agudas y muy graves, es decir, un
amplio registro y diversos recursos tímbricos”.
Gracias a su idea de divulgar la cultura del fagot la
visita de Bernd Moosmann, con sus inmensos fagots para exhibir, se hizo posible
por primera vez, en donde pudo transmitir su conocimiento a los jóvenes y
adultos que visitaron la Casa Liévano. Él, con su sonrisa característica, hizo
énfasis en el crecimiento de estos espacios en Bogotá, donde se puede tener un
contacto directo con instrumentos de alta calidad. Moosmann y el Maestro
Guevara compartieron con nosotros, entusiasmados y llenos de expectativas, que
en septiembre del 2016, se realizará el Festival de Fagot en Bogotá con
artistas y fabricantes de fagotes de Latinoamérica, Europa y Estados Unidos.
Leonardo Guevara, Principal de Fagot de la OSNC
Después de una mañana llena de sonidos, aprendimos que el
fagot no es lo mismo que el oboe, que su tubo largo le brinda el amplio rango,
que la caña y el tudel varían según las necesidades de cada músico, que juega
un papel fundamental en la fila de maderas, que Walt Disney lo utiliza para
acompañar las partes cómicas y que, a diferencia de la flauta, el clarinete y
el oboe en donde se utilizan solo nueve dedos, con el fagot se usan todos.
“Nosotros utilizamos los 10 dedos y a veces no nos alcanza, toca con los pies”
concluye el Maestro Guevara.
Tanto Moosmann como el Maestro Guevara esperan que cada
vez sean más los jóvenes decididos a estudiar fagot, porque, tanto en Colombia
como en el mundo, el número de fagotistas es reducido y el conocimiento en las
calles de la existencia del instrumento es casi nulo. Como muestra de ello, en
Europa lanzaron una campaña llamada Save the Bassoon (Salva al fagot) para
concienciar a las personas sobre la importancia del instrumento para la fila de
maderas y para impulsar el estudio del fagot en jóvenes artistas. La
iniciativa, liderada por el fagotista Bram van
Sambeek , comenzó en Amsterdam en Junio de este año, pero debido a su
gran popularidad se ha expandido a lo largo de todo el continente gracias a una
red de jóvenes músicos. Se espera que tanto orquestas como profesionales de la
música de todo el mundo se unan a la causa y el sonido majestuoso del fagot, no
deje nunca de sonar.